La terraza de la habitación no estaba muy limpia. El resto de habitación estaba muy bien. Eché en falta que hubiera zapatillas para la habitación.
Tenía reserva para cenar en el restaurante de allí, "Caliza" y después de estar 18 minutos sentados en una mesa (solo había dos clientes más), ningún camarero se acercó a atendernos incluso habiéndole dicho dos veces que el QR en la mesa de la carta no funcionaba, así que decidimos levantarnos e irnos a cenar a otro sitio en Bétera. Por otra parte añadir que el domingo, siendo que el horario de apertura de la piscina es desde las 10'00 horas, nosotros y otras 7 o 8 personas más estuvimos en la puerta esperando hasta las 10'15 horas, que apareció el socorrista y abrió la puerta.